Una piedra tan pequeña, logró apartarse de las demás para poder ver mejor por un instante. Las eternas piedras, se mueven constantemente entre ellas en el firmamento.Hacía unos minutos que mi abuelo me llevó al edificio del correo. Unos rostros de león en bronce abrían sus grandes mandíbulas "CORREOS-ESPAÑA", así se comunicaban antes, por cartas. Metí mi mano en el buzón, y mi carta,con unos dibujos y palabras que iba aprendiendo —¡Cuidado! —gritó mi abuelo y saqué mi mano de la mandíbula automáticamente y comenzamos a reír.
Mi abuelo cincelo las lineas de mis manos.
Primitivo Carcedo