Gracias
oídos
de las risas
y las voces de la naturaleza
agradecido
estoy
no quiero el
laberinto de mi mente enloquecida
ni
envolverme con las segregaciones
de mi cuerpo
de mi cuerpo
de la paz
conmigo deseo
por darme
oídos
sonido
por el
aliento que me das oxigeno
pon la
tierra en mis pies siempre
a tí
eres luz
acallada
en las
noches de cada día
al cerrar
mis ojos
Dios
R. Primitivo Carcedo.