movimientos que quiebras la frágil cordura
absorbes mi sangre y mi salitre
ánima a galope arrastras
dolor de un silencio sin ti
ausencia desgarras sobre la piel
tú
humedad ajena
desenfrenada demencia esparcida
sobre tu cuerpo es el mío
piel que sudas los pensamientos que te ven.
R. Primitivo Carcedo