lunes, 20 de agosto de 2012

Una vez
mi padre murió
se adelantó a vernos
aferrándose a la baranda
en la despedida
no salieron las palabras
en la noche del hospital
abriéndose paso
en la gelatina de su cuerpo
la muerte.
Ido
nadie alcanzó al viento
tras la ventana
en los ecos del cascarrabias
la voz de las aves.
Él tocaba con el lápiz
las esculturas de su padre
dibujaba
sobre una hoja

Brisa que corre
llega
abre el alma
Es descanso
descansa 
al movimiento de las ramas
llovizna sobre los frutos
gotas
sobre el cuerpo inerte
que torna
al irse
el alma
con la brisa
Por la ventana
de un hospital.


R. Prmitivo Carcedo