Mi mente
se llenaban mis testículos
mis ojos
de los tormentosos
gritos de la frustración
sin alma
sobre ella
sobre todas
las infidelidades
y mi sombra reía pintada
de los tormentosos gritos
reía mi sombra
en todas las paredes
no escuchaba la voz
del niño
no escuchaba la voz
del padre
del adulto
tampoco se escuchaba
y en la locura y las risas
mis deseos
la vergüenza
la normalidad y su escala
las religiones
salir
del cuerpo y ver
a los ojos del Padre
avergonzado
a los ojos del Padre
incinerado
sin piel
incinerado sin
los ligamentos
y deseos
en la nada y yo
solo yo y su mirada.
salir del infierno
no entrar al mundo
no entrar
eso es
en las paredes del corazón
los gritos tormentosos del alma