sábado, 17 de agosto de 2013

Amistad



Una rueda de un viejo roble del parque llegó a las manos de un artesano, él sonrió al ver que en su corteza tenía tallado un corazón sin iniciales. Labró una silla sin tocar el viejo corazón humano y se la dio a su amigo  para la mesa del comedor.

R. Primitivo Carcedo