El Cartero
Bonachón, gordinflón, apartado de la sociedad y un hobby.
Sobre la mesita de noche y bajo la luz de la lámpara, el cartero tomaba la correspondencia perdida o devuelta a correos. Solo tenía que pensar en él y hacerse feliz. Aquellas que no eran reclamadas se las quedaba y leía.
"Alexandra, ruego a Dios por tu salud todos los días. ¿Recuerdas? entre los escombros aferrados el uno al otro, en el ruido ensordecedor,
vivo dentro de una trinchera, no dejo de pensar en ti y las noches se llenan con silbidos de balas y truenos que penetran la tierra, si mi carta llega a ti no la sueltes, es el único vinculo que nos queda. Me mantengo vivo y delante de mi fusil pasan los muchachos vestidos de enemigo. No logro apretar el gatillo o mi rifle no quiere... Me sorprende a veces este campo cenizo, en absoluta desolación mas me sorprende ver cómo Dios puede germinar algunos brotes y algunas flores que escondidas salen.
Jhon Barry, así se llama el cartero. Así como quedamos dormidos en la butaca del cine, Jhon quedó tendido sobre su almohada sin preguntarse porque tenia fecha de 20 años atrás la carta y cayó al piso en espera de ser barrida, bajo la luz impertinente de la lámpara.
R. Primitivo CarcedoCartero