Un águila decidió romper la espera, soltarse, caer, volar.
Por debajo de las nubes un joven aprendiz desenvaino por primera vez su katana.
Abrieron al par el miedo, corto el filo al aire, silbo la caída del ave, pincelaron los pigmentos en un corte suave y rápido. Ave y joven, katana y alas, vida y muerte.
Primitivo Carcedo