miércoles, 21 de septiembre de 2016

Abismo (resumen)



Se azotaban los vidrios de la casa de Mateo y las maderas de las ventanas rasguñadas por el llanto del acantilado. Lejos se podía ver la niña. Una niña, al filo del vacío lloraba, un bosquejo azulado y borroso a la luz de los relámpagos.
Estremecidas, en una larga caída las lágrimas enfurecían aún más al océano que arremetía contra las rocas, bajo el abismo. –¡Cómo es posible, que te ocurre, pequeña!– preguntó Mateo. Solo se volteó, transfigurada, en su profundo miedo viendolo a los ojos. Desconcertado y sofocado por la carrera no dejaba de sorprenderse bajo la tormenta. Las penumbras comenzaban a espesar sobre la funesta atmósfera, ella señaló con sus pequeños dedos a una mujer embarazada, alejada en el barranco, vestida a usanza de otra época que desconsolada se precipitaba hacia el  vacío en medio de lamentos. Mateo se aterrorizó a tal punto de aquel inminente suicidio que se abrazó por reflejo a la niña, automáticamente la mujer lo sintió y contorsionó hacia su barriga y cayo de rodillas, aferrando con sus brazos a la criatura que llevaba en sus entrañas.
El sonido de la tormenta desapareció y el mar quedo en calma bajo millones de estrellas en un cielo despejado.

Primitivo Carcedo