Al otro lado del mundo, por allá, en una de las guerras civiles del sur del nuevo mundo, sentada en un viejo sofá Claudia, escuchaba como se acercaba el silbido de las balas por el barrio de chabolas de madera. Recordaba que vivió con su lejano amor otra guerra civil, del testarudo y margado mundo, siempre envidioso del amor y la fraternidad. Ella, decidió poner su disco en el fonógrafo y escuchar la melodía que existía entre ambos, entre su viejo lejano del sofá y ella en su sofá, distante por las balas.
Las notas no dejaban de sonar, los proyectiles seguían el coro y llegados por las calles en una fatua danza irrumpieron las paredes de la debilitada madera y antes de destruir el fonógrafo perforaron el corazón de Claudia que pudo irse escuchando su música.
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