Un padre y su hijo salieron a pasear y subieron una montaña, al llegar a la cumbre podía verse todo el valle desde aquella inmensa altura. El hombre se sentó en el borde y le dijo a su hijo que hiciese lo mismo. El niño sintió mucho vértigo y miedo. "Hijo ahora has lo que yo hago" el padre puso las manos con las palmas hacia arriba en las rodillas y cerro los ojos. El niño vio como se esfumaba y paso sus manos y solo había aire. Aterrorizado tuvo que calmarse y recordar lo que le dijo su padre, entonces cerro los ojos puso las palmas hacia arriba sobre sus rodillas y sintió la unificación con el todo. al abrir los parpados, su padre estaba sentado al lado sonriéndole.
Primitivo Carcedo
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